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En estos días de verano exponemos a la piel a un montón de agresiones que aunque no nos demos cuenta pueden llegar a ser significativas, como por ejemplo cuando estamos en la piscina y tomamos el sol sentados en el césped. En algunos lugares el verde está fumigado con herbicidas que son algo alergénicos para la piel, en otras ocasiones los mismos bichos de las plantas producen estas alergias y en otras ocasiones son las propias plantas las que nos las producen. El sol, mejor dicho, sus radiaciones junto con el cloro de las piscinas pueden producir irritaciones con urticaria.

¿Qué podemos hacer para mejorar estas alergias? Tomar el sol siempre encima de una toalla y debajo de una sombrilla, ducharnos al salir del agua de la piscina y por supuesto ponernos protección solar cada 4-5 horas a ser posible resistentes al agua, ¿y los niños?. Las mismas que para los adultos y ponerles chanclas o zapatos de agua y camiseta para que cuando corran por la hierba eviten las picaduras y el contacto con las plantas. Llevarles gorra puede evitar insolaciones o golpes de calor.

Cuando lleguemos a casa hay que duchar a los niños para quitar los restos de cloro con un jabón suave que sea indicado para niños y ponerles mucha crema hidratante para reponer el equilibrio hídrico de la piel. Si las rojeces y granitos ya han aparecido en la piel existen cremas que además de hidratar, calman y estimulan la síntesis de péptidos antimicrobianos fisiológicos.